20160831

Apuntes sobre «El jardín olvidado»

Título original: The forgotten garden
Año: 2010
Páginas: 544
Género: Narrativa
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EditorialSuma de letras
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«Los que tienen billete para el silencioso barco de la muerte, ¿miran siempre al muelle en busca de los rostros de los que ya han partido?» 

«Organizas tu vida con lo que tienes, no con lo que te falta.»


Si bien solamente he leído tres novelas de Morton, se notan con claridad cierta estructura y elementos repetitivos: mansiones inglesas y antiguas, que en algún momento hayan tenido un gran esplendor pero que han ido decayendo con el paso del tiempo; mujeres silenciosas, que gustan de leer y del silencio; secretos familiares que implican decisiones que trascienden los años y que acaban afectando y dando un giro de ciento ochenta a la vida de los protagonistas (y a veces, allegados). Sin olvidar que muchas veces, hay un problema amoroso: un conflicto, un desamor, un olvido, que marca la trama en gran medida.

El jardín olvidado, aunque repite esos elementos (y por tanto, me acabó resultando algo insulsa y sin demasiado trasfondo), sigue siendo una lectura amena y ágil que no requiere una gran concentración para poder ser disfrutada. El misterio sobre el que se cierne el libro, sin embargo, sí que carece de la construcción necesaria para resultar atrayente más allá de las primeras doscientas páginas: es fácil deducir que es lo que ha sucedido.

Por otro lado, no sentí ninguna conexión con las tres protagonistas. Las motivaciones de sus actos, sus pensamientos y reflexiones están bien descritas y enmarcadas en la trama, más se quedan en eso: una explicación a sus sentimientos y conducta de la que me sentí desligada, por lo que muchas veces me sentí ajena a la historia, incapaz de abstraerme. Los personajes secundarios resultan en gran medida planos, meros ejes que mueven la historia o que aportan una pista en algún momento concreto, nada más allá: se quedan en un reflejo de algo de interés, pero una vez observas más allá de la superficie no hay más que eso.

A pesar de todo ello, Morton tiene una bella habilidad para describir escenas, emociones estancadas, turbaciones y metáforas sobre los parajes que componen sus libros. Hay una calma en sus letras: de día lluvioso, chimenea y manta sobre el regazo, por lo que, a pesar de esos clichés que he visto repetirse en sus libros, acabo irremediablemente volviendo a ellos por la paz que me traen durante la lectura.

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